La tensión entre Lilith, Mordecai y el mayordomo serpiente es simplemente eléctrica. Ver cómo Lilith intenta reclamar a su íncubo mientras el otro la seduce con esa frialdad calculadora me tiene al borde del asiento. La escena del beso forzado y la confesión final rompen el corazón. Definitivamente, (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos sabe cómo manejar el drama sobrenatural. ¡No puedo esperar a ver quién gana esta batalla por su alma!