La tensión entre Mordecai y Lilith es simplemente eléctrica. Desde el miedo inicial hasta esa promesa eterna, cada mirada roja y cada caricia transmiten una devoción obsesiva que atrapa. Ver cómo él exige ser el único y ella acepta el desafío con tanta elegancia es puro drama de fantasía oscura. La escena del beso en la alfombra roja y el posterior cambio de tono con ese personaje misterioso rompiendo la esmeralda dejan con ganas de más. Definitivamente, (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos tiene una estética visual y una química entre personajes que no se ven todos los días. ¡Qué final tan intrigante con esa serpiente!