La tensión entre Jared y Mordecai es insoportable, especialmente cuando ambos compiten por la atención de la duquesa. La escena del beso forzado muestra una dinámica de poder muy oscura, mientras que la intervención de Mordecai añade un giro inesperado. En (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos, los personajes no son ni buenos ni malos, solo están rotos de formas distintas. El diseño de vestuario y la iluminación roja crean una atmósfera opresiva perfecta para este drama sobrenatural lleno de celos y obsesión.