Ver a esa chica en rosa enfrentando dinosaurios en un mundo post-apocalíptico me dejó sin aliento. La escena del huevo rompiéndose en la incubadora fue tan tensa como ver nacer a un tiranosaurio en Robas mi búnker, ¿y mi tiranosaurio? Los soldados con máscaras y la ciudad destruida crean una atmósfera opresiva que contrasta con la ternura del momento final. ¡Quiero saber qué pasa después!