La tensión en la cueva es palpable cuando el grupo acorrala a la chica rubia, pero la llegada del guardia cambia todo. Su sonrisa siniestra y el gesto de limpiarle la cara sugieren un control perturbador. La escena del dragón volando sobre el campamento añade un toque épico inesperado. Ver cómo la protagonista pasa de ser agredida a estar en una celda con un compañero misterioso deja con ganas de más. En Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex? la mezcla de supervivencia y fantasía funciona muy bien para mantener el suspense.