La tensión en este episodio es insoportable. Ver a la chica rubia atrapada y aterrorizada mientras él la manipula con esa sonrisa siniestra me puso la piel de gallina. La escena donde presiona el botón rojo es brutal, mostrando que en este mundo no hay lugar para la piedad. La atmósfera del búnker y la crudeza de las interacciones recuerdan mucho a la dinámica tóxica de Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex?, donde la confianza es un lujo que nadie puede permitirse. ¡Qué final tan impactante!