La transición de una noche de spa con mascarilla dorada a una persecución mortal por pasillos industriales es brutalmente efectiva. Ver a la protagonista pasar de la relajación total a correr en mono negro mientras un T-Rex rompe puertas genera una tensión increíble. La mezcla de lujo y supervivencia en Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex? me tiene enganchada, especialmente esos momentos de calma antes del desastre total con los dinosaurios sueltos.