La escena de selección de equipo en Retroceder es ser invencible muestra la crudeza de un sistema donde solo los fuertes sobreviven. Alex, con su mirada fría y postura arrogante, evalúa a sus compañeros como si fueran piezas de ajedrez. Los estudiantes suplican con sus bestias, pero él solo busca poder. El dragón azul y la tortuga blindada son impresionantes, pero ¿qué pasa con los demás? La tensión social y la jerarquía se sienten en cada plano. Ver cómo un personaje tan carismático como Alex desprecia a los débiles genera incomodidad, pero también curiosidad por su pasado. ¿Por qué es así? ¿Qué lo hizo tan despiadado? La animación es impecable y el diseño de las bestias es creativo. Una escena que deja con ganas de más.