La tensión entre Liam y su padre es brutal. Ver cómo rechaza públicamente a la familia Soto y desafía su poder me dejó sin aliento. La mirada de Liam al final, diciendo que no le importa ser genio o inútil, es pura rebeldía. En Retroceder es ser invencible, cada gesto cuenta una historia de independencia y orgullo. El ambiente en la academia y las reacciones del público añaden capas de drama que enganchan desde el primer segundo. ¡Quiero ver qué pasa después!