La tensión en esta escena de Retroceder es ser invencible es insoportable. Ver a Liam Soto gritando desesperado mientras el león cae herido me partió el alma. La animación de las llamas y la sangre contrasta brutalmente con la oscuridad del paisaje. Esos ojos llenos de pánico transmiten una angustia real que te deja pegado a la pantalla. Definitivamente, este anime sabe cómo jugar con las emociones del espectador sin necesidad de palabras excesivas.