La tensión entre Liam y el protagonista es palpable, pero lo que realmente me atrapó fue cómo el ambiente se vuelve opresivo justo cuando aparece esa sombra gigante. En Retroceder es ser invencible, cada mirada y gota de sudor cuenta una historia de miedo y orgullo herido. Los cuervos, la sangre, el suelo agrietado… todo construye un presagio perfecto. Y ese ojo rojo al final? Me dejó sin aliento. No es solo acción, es psicología visual en estado puro