La tensión entre Mateo y su rival es palpable desde el primer segundo. Ver cómo el huevo del dragón se convierte en el detonante de una batalla épica entre fuego y hielo me dejó sin aliento. La traición duele más cuando viene de quien menos esperas, y aquí la lealtad se rompe con estilo. En Retroceder es ser invencible, cada mirada y gesto cuenta una historia de ambición y venganza. El diseño de los monstruos de lava y hielo es simplemente espectacular, y la química entre los personajes hace que quieras saber qué pasará después. Una montaña rusa emocional que no puedes perderte.