La tensión sube cuando la moneda decide el destino del equipo. Me encanta cómo Retroceder es ser invencible mezcla lo cotidiano con lo épico: de elegir compañeros a enfrentar lobos oscuros bajo la luna. La chica de cabello plateado brilla con su espada, y ese águila azul… ¡qué entrada tan épica! El contraste entre el instituto soleado y el campo de batalla nocturno me tuvo al borde del asiento. No es solo acción, es emoción pura.