La tensión al descubrir el huevo de dragón es palpable, y la desesperación del protagonista por obtener el suero divino me tuvo al borde del asiento. La escena del flashback en blanco y negro añade un toque épico a la narrativa. En Retroceder es ser invencible, la decisión de teletransportarse a la Torre de las Bestias sin pensarlo dos veces demuestra su valentía. ¡Qué inicio tan trepidante!