Alex desafía a todos con una sonrisa arrogante, pero la mirada de ese chico de ojos dorados lo cambia todo. Cuando dice 'Yo me uno', el aire se congela. La tensión entre orgullo y soledad está perfectamente capturada en Retroceder es ser invencible. Los estudiantes ríen, pero uno solo basta para romper el juego. Escena cargada de emoción y giro inesperado