La tensión es palpable desde el primer segundo. Ver al protagonista adentrarse en esa cueva oscura bajo un cielo rojo sangre ya te pone los pelos de punta. Pero lo que realmente te deja sin aliento es la batalla aérea: la Legión de Hierro enfrentándose a un dragón de fuego con misiles y formación táctica. En Retroceder es ser invencible, cada explosión y grito de mando se siente como si estuvieras en la cabina. El diseño del dragón, con esos ojos ardientes y aliento púrpura, es aterradoramente épico. Y cuando el capitán ordena '¡Sin retirada!', sabes que esto no termina bien… o sí.