¡Qué momento tan épico! Ver cómo el huevo se rompe y nace ese dragón dorado de rango mítico me dejó sin aliento. La reacción de Gusi, el dragón azul, al sentir la supresión absoluta de linaje fue muy realista y divertida. Me encanta la dinámica que se crea entre los dos compañeros y cómo el protagonista intenta calmar la situación. Escenas como esta en Retroceder es ser invencible son las que hacen que valga la pena verla. La animación de la luz y el escaneo de datos le da un toque futurista increíble.