La tensión en el patio es insoportable. Alex, con esa sonrisa de superioridad, intenta humillar a Liam frente a todos, exigiendo una disculpa patética. Pero la calma de Liam al girar esa moneda es aterradora; se siente que está a punto de estallar. El momento en que finalmente actúa y noquea al matón es pura satisfacción. Ver la cara de sorpresa de Alex al final vale todo el drama. Definitivamente, Retroceder es ser invencible captura perfectamente esa energía de 'no me toques'. ¡Qué inicio tan brutal!