¡Qué giro tan inesperado! De una tensión militar extrema a un caos total por cajas de comida. La transformación del protagonista en En el fin del mundo, yo infecto a los zombis es hilarante; su sed de dinero se convierte en una obsesión por provisiones. Ver a los soldados rendirse ante la comida y a las chicas adorando al héroe por sus suministros es una sátira perfecta de la supervivencia. 😂