¡Qué locura de episodio! Ver a Lobezno inyectarse ese suero verde y luego devorar melocotones gigantes fue una mezcla extraña pero adictiva. La tensión sube cuando el cielo se oscurece y aparece ese rayo misterioso. En el fin del mundo, yo infecto a los zombis la acción no da tregua. Me encanta cómo cada personaje reacciona distinto al caos: uno corre, otro se transforma y el de la serpiente parece disfrutarlo. ¡Quiero ver qué pasa después!