¡Qué tensión en la sala de mando! Ver al General noquear a esos tres rebeldes con tanta facilidad fue brutal. La escena donde el rubio afila su cuchillo mientras discuten la misión me puso los pelos de punta. Es increíble cómo cambia el ambiente cuando aparece la chica de pelo verde controlando a los zombis. Definitivamente, En el fin del mundo, yo infecto a los zombis tiene un ritmo frenético que no te deja respirar. La dinámica del equipo es caótica pero fascinante.