Ver al general herido en la cama mientras discuten sobre su destino es desgarrador. La tensión entre el anciano y el tatuado se siente en el aire, como si la guerra no hubiera terminado realmente. Me encanta cómo En el fin del mundo, yo infecto a los zombis mezcla acción brutal con drama político. Esos personajes femeninos rompen esquemas y el ritmo no da respiro. ¡Quiero saber qué pasará después!