La tensión entre el soldado y las chicas vampiro es electrizante. La escena de la cena parece romántica al principio, pero pronto se convierte en un juego peligroso de seducción y supervivencia. Me encanta cómo En el fin del mundo, yo infecto a los zombis mezcla el horror con momentos inesperados de ternura. El contraste entre la elegancia del salón y la brutalidad de los personajes crea una atmósfera única que te mantiene pegado a la pantalla.