La transformación de la chica de ojos rojos es brutal pero tierna. Verla pasar de atacar con garras a ser acariciada como un gatito me dejó sin palabras. La dinámica con el soldado es pura química, y ese momento cómico con la pluma rompió toda la tensión. En el fin del mundo, yo infecto a los zombis, la mezcla de terror y romance funciona de maravilla. El final con las monedas cayendo fue el toque perfecto de humor. ¡Quiero ver más de esta pareja disfuncional!