La atmósfera en esta reunión de alto nivel es eléctrica y llena de secretos. Desde el general furioso hasta el científico con gafas rotas, cada personaje transmite una urgencia vital. La aparición de esos cristales azules y la fruta brillante al final sugieren que En el fin del mundo, yo infecto a los zombis no es solo una lucha por sobrevivir, sino por controlar recursos imposibles. ¡Qué giro tan inesperado con esa bandeja de fruta!