Ver a un soldado despertar junto a una sirvienta vampiro y una reina escolar mientras el mundo se desmorona es una locura visual. La mezcla de romance, terror y acción en En el fin del mundo, yo infecto a los zombis me dejó sin aliento. Los zombis con sierras y el ejército marchando dan escalofríos, pero la escena del pastel y la mirada roja de ella... ¡uf!