Ver a los no muertos cosechando trigo bajo un cielo gris es una imagen que no olvidaré. La tensión en la sala de conferencias contrasta con la calma surrealista del campo dorado. En el fin del mundo, yo infecto a los zombis, la humanidad se reinventa entre espigas y cenizas. El general, la científica y la pelirroja caminan como si el apocalipsis fuera solo un mal día de oficina. Y ese monstruo verde… ¿aliado o amenaza? Todo fluye con una naturalidad inquietante. Verlo en netshort fue como soñar despierto con el fin de los tiempos, pero con estilo.