La tensión en la sala de mando es insoportable. Ver al general golpear la mesa con tanta furia me puso los pelos de punta. Justo cuando pensaba que la situación no podía empeorar, aparece ese esqueleto colosal rompiendo las defensas. Es una locura total ver cómo reaccionan todos ante tal monstruo. La mezcla de estrategia militar y terror sobrenatural en En el fin del mundo, yo infecto a los zombis es adictiva. No puedo dejar de mirar la pantalla esperando ver qué harán ahora contra ese titán. ¡Qué final tan impactante!